Planear tu retiro a los 40 años

Planear tu retiro a los 40 años todavía da margen: con la Ley 97 del IMSS, en 2026 se piden 875 semanas para pensionarte y a tus 65 serán 1,000. El reto no suelen ser las semanas, sino el monto, y ahí pesan la densidad de cotización, el ahorro voluntario y la deducción fiscal.

Cuarenta es una edad incómoda para pensar en esto. Faltan 25 años para la edad de vejez, lo bastante lejos para aplazarlo y lo bastante cerca para que cada año perdido se note en la cuenta. Esta guía está pensada para quien empezó a cotizar después del 1 de julio de 1997 en el IMSS, o para quien tiene cuenta individual en el ISSSTE, y quiere hacer números con reglas reales en lugar de promesas.

Planear tu retiro a los 40 años

Primero, el diagnóstico: qué pide la ley para pensionarte

Con la Ley 97 la pensión sale de lo que hay en tu cuenta AFORE. Para tener derecho a ella, la Ley del Seguro Social pide dos cosas: edad y semanas.

  • Cesantía en edad avanzada: a partir de los 60 años, si quedas sin trabajo remunerado (artículo 154).
  • Vejez: a los 65 años cumplidos (artículo 162).

En los dos casos el texto permanente de la ley exige 1,000 semanas. La reforma publicada en el DOF el 16 de diciembre de 2020 bajó el requisito a 750 en 2021 y lo sube 25 semanas cada año hasta llegar a las 1,000 en 2031. Por eso en 2026 bastan 875 y en 2027 harán falta 900.

Para alguien de 40 años hoy, la cifra que importa es la de 2051: 1,000 semanas. Si no las juntas, la ley te deja retirar el saldo en una sola exhibición o seguir cotizando, pero no hay pensión mensual.

En el ISSSTE, con cuenta individual, las edades son las mismas (60 para cesantía y 65 para vejez) y el requisito es de 25 años de cotización, según los artículos 84 y 89 de la Ley del ISSSTE.

Antes de seguir, conviene saber dónde estás parado. Puedes consultar tus semanas cotizadas en el IMSS en unos minutos con tu CURP, y descargar el estado de cuenta de tu AFORE para ver el saldo real.

Las semanas casi nunca son el problema a los 40

Pongamos el caso de Rocío, contadora en Querétaro. Tiene 40 años, gana $18,000 al mes y lleva 15 años cotizando, unas 780 semanas. Si a partir de ahora cotiza el 80% del tiempo, que es el supuesto que usa la calculadora de la CONSAR, llegaría a los 65 con unas 1,820 semanas. Las 1,000 las tendría en poco más de cinco años.

Con esos números, el requisito está resuelto con holgura. Lo que no está resuelto es cuánto le va a pagar la pensión, porque eso depende del saldo acumulado, no de las semanas. Y el saldo depende de cuánto entra a la cuenta, durante cuánto tiempo y con qué rendimiento.

Hay una excepción que sí merece atención: quien tuvo largos periodos fuera del empleo formal. Si a los 40 llevas 300 o 400 semanas, el cálculo cambia y cada año sin cotizar pesa mucho más. En ese caso la prioridad número uno es volver a la formalidad o buscar una vía de cotización voluntaria.

Cuánto entra a tu cuenta por ley (y cómo cambia hasta 2030)

La reforma de 2020 no solo bajó las semanas. También subió, de forma escalonada, la aportación del patrón al seguro de cesantía y vejez. Para salarios de más de 4 UMA, que es el caso de Rocío, la tabla del transitorio segundo de la reforma va así:

AñoCuota patronal de cesantía y vejez (más de 4 UMA)Total a la cuenta con retiro (2%) y cuota obrera (1.125%)
20267.513%10.638%
20278.603%11.728%
20289.694%12.819%
202910.784%13.909%
2030 en adelante11.875%15.000%

Traducido a pesos, sobre un salario de $18,000 entran a la cuenta unos $1,914.84 al mes en 2026 y $2,700 desde 2030, sin contar lo que va a la subcuenta de vivienda del INFONAVIT, que es aparte. Para salarios de hasta 4 UMA la cuota patronal es menor, pero se suma la cuota social que pone el Gobierno.

Es una mejora real y la vas a recibir sin hacer nada. En la página sobre cómo sube la aportación patronal con la reforma de pensiones está la tabla completa por rango de salario.

¿Qué red de seguridad hay si el saldo no alcanza?

Hay dos, y conviene entender bien las dos para no planear sobre una suposición equivocada.

La pensión garantizada

Si cumples la edad y las semanas pero tu saldo no da para una pensión mínima, el Estado completa la diferencia (artículos 170 y 171 de la LSS). Desde la reforma de 2020 ya no es un salario mínimo para todos: se calcula con una tabla que cruza tu salario base de cotización promedio, tu edad y tus semanas. Los montos de la tabla legal van de $2,622 a $8,241 mensuales y se actualizan cada febrero con la inflación. El IMSS no publica una tabla puesta al día para 2026, así que tómalos como referencia del rango, no como lo que cobrarías hoy.

En el ISSSTE la pensión garantizada es un monto único que se actualiza cada año. El de 2025 fue de $6,676.48 mensuales.

El Fondo de Pensiones para el Bienestar

Creado por decreto en el DOF del 30 de abril de 2024, complementa la pensión de vejez hasta igualar el último salario, con un tope que en 2026 es de $17,885.85 mensuales, según el boletín 332/2026 del IMSS. Para alguien de 40 años es relevante, porque justo cubre a quienes empezaron a cotizar después de julio de 1997.

Pero tiene condiciones que no conviene olvidar al planear:

  • Aplica a la pensión por vejez a los 65, no a la cesantía a los 60.
  • Exige las semanas del año en que te pensiones.
  • El propio decreto lo sujeta “a la suficiencia del Fondo” y a las reglas de Hacienda. Es un transitorio, no un derecho escrito en la ley con monto fijo.

Según el mismo boletín, quienes lo han recibido habrían tenido sin él una pensión equivalente al 52.5% de su último salario. Ese dato dice mucho de lo que da una cuenta AFORE por sí sola. Planear contando con el complemento es apostar a que el fondo siga existiendo en 2051 con las mismas reglas.

Ejemplo práctico: lo que cambia empezar a ahorrar a los 40 o a los 50

Volvamos con Rocío. Decide apartar $1,000 al mes como aportación voluntaria en su AFORE, aproximadamente 5.6% de su sueldo. Supongamos un rendimiento real de 4% anual, que es una de las dos opciones que ofrece la calculadora de la CONSAR. Es un supuesto, no una garantía: la propia CONSAR advierte que los rendimientos pasados no aseguran los futuros.

EscenarioMeses de ahorroTotal aportadoSaldo estimado a los 65 (4% real)
Empieza a los 40300$300,000$508,848
Empieza a los 50180$180,000$244,657

Diez años de diferencia y el saldo final queda en menos de la mitad. El rendimiento compuesto trabaja sobre el tiempo, y a los 40 todavía tienes 25 años de él. A los 50 ya no.

Las cifras están en pesos de hoy y antes de comisiones. Con un rendimiento real de 3%, el ahorro de los 40 llegaría a unos $443,495.

Hay además un beneficio fiscal. Si esas aportaciones se hacen como voluntarias deducibles, es decir, con el compromiso de dejarlas hasta los 65, Rocío puede restar los $12,000 del año en su declaración anual. Con su ingreso, su tasa marginal de ISR en 2026 es de 21.36%, así que el ahorro de impuestos ronda los $2,563 al año. Normalmente eso se refleja como saldo a favor en la declaración de abril.

Las herramientas, de la más flexible a la más rígida

No todo el ahorro para el retiro tiene que ir al mismo sitio. Lo razonable a los 40 es combinar.

  • Aportaciones voluntarias de corto plazo en la AFORE. Se depositan cuando quieras, desde $50 en tiendas o hasta $10,000 por operación con tarjeta de débito o CLABE en la app AforeMóvil. Se pueden retirar según el plazo que fije tu AFORE, que por ley no puede ser menor de dos meses. No son deducibles.
  • Voluntarias de largo plazo y complementarias. Se quedan hasta el retiro y son deducibles hasta el 10% de tus ingresos del año, con un máximo de 5 UMA anuales, que en 2026 son $213,973.20 (artículo 151, fracción V, de la Ley del ISR). Este límite va aparte del tope general de deducciones personales. El detalle práctico está en la guía de aportaciones voluntarias a la AFORE.
  • Planes personales de retiro (PPR) en bancos, aseguradoras o fondos. Entran en la misma fracción V si están autorizados por el SAT y se destinan a los 65 años o a invalidez. Ojo con las comisiones, que varían mucho entre instituciones.
  • Cuentas especiales del artículo 185. Permiten diferir hasta $152,000 al año de la base del impuesto, pero lo que retires, con sus intereses, se acumula como ingreso del año en que lo saques.

Si trabajas en el Gobierno federal y cotizas al ISSSTE, la mejor palanca es el ahorro solidario: por cada peso que te descuentes, hasta el 2% de tu sueldo básico, la dependencia pone $3.25. Con un sueldo básico de $18,000, aportar $360 al mes atrae $1,170 de tu patrón. Ese dinero entra a tu cuenta desde la primera quincena, antes de cualquier rendimiento. La explicación de cómo funciona la cuenta pública está en la página de PENSIONISSSTE.

¿Y la casa como plan de retiro?

Hay quien ve en una casa propia, o en una segunda para rentar, su verdadera pensión. Puede funcionar, pero tiene diferencias con el ahorro financiero que hay que poner sobre la mesa.

Una casa no se vende por pedazos cuando necesitas $15,000 para una operación. Tiene costos de mantenimiento, predial, escrituras y, si la rentas, impuestos sobre esas rentas. Y concentra tu patrimonio en un solo bien, en una sola ciudad. Como complemento de una cuenta de retiro tiene sentido; como sustituto total, te deja muy expuesto a una mala racha.

Y si nunca usaste tu crédito INFONAVIT, el saldo de la subcuenta de vivienda no se pierde: al pensionarte se puede pedir su devolución, como explica la guía de devolución de la subcuenta INFONAVIT.

Errores que salen caros a esta edad

  1. Creer que la ley pide 1,250 semanas. Esa cifra quedó atrás en 2021. Aún aparece en algunas páginas, incluso en un recuadro de la calculadora oficial, pero la LSS es clara: 875 en 2026, 1,000 desde 2031.
  2. No revisar en qué AFORE estás. La comisión y el rendimiento cambian de una a otra, y en 25 años la diferencia se acumula. Comparar las AFORE por rendimiento toma diez minutos.
  3. Retirar por desempleo sin pensarlo. El retiro parcial por desempleo descuenta semanas cotizadas en proporción a lo que sacas, no solo dinero.
  4. No registrar beneficiarios. Sin esa designación de beneficiarios en la AFORE, tu familia tendría que acreditar su derecho por otra vía si faltas.
  5. Contar con el 100% del salario. El complemento del Fondo de Pensiones tiene tope, condiciones y depende de que haya recursos.

Paso a paso para este año

  1. Descarga tu reporte de semanas en el IMSS y tu estado de cuenta AFORE.
  2. Entra a las calculadoras de ahorro y retiro de la CONSAR, elige la del IMSS o la del ISSSTE y mete tus datos reales. El simulador de pensión AFORE explica cómo leer el resultado.
  3. Fija una cantidad de ahorro voluntario que puedas sostener, aunque sea pequeña, y prográmala por domiciliación o descuento de nómina.
  4. Decide qué parte va a largo plazo para deducirla en la declaración de abril.
  5. Repite el cálculo cada año, con tu salario actualizado.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debería ahorrar al mes si tengo 40 años?

No hay un porcentaje oficial. La CONSAR no publica una cifra única porque depende de tu salario, tu saldo actual y la pensión que quieras. Lo útil es usar su calculadora con tus datos: ella misma te dice cuánto tendrías que ahorrar al mes para alcanzar una pensión deseada. Como referencia práctica, empezar con lo que puedas sostener durante años vale más que una cantidad alta que abandones a los seis meses.

¿A los 40 todavía me conviene cambiar de AFORE?

Puede convenirte, porque te quedan 25 años de rendimientos y comisiones por delante. Compara el indicador de rendimiento neto que publica la CONSAR para la Siefore que te corresponde por tu año de nacimiento, no solo la comisión. El traspaso lo tramita la AFORE a la que te cambias; en la guía para cambiar de AFORE están los documentos que te piden. Lo que no conviene es saltar de AFORE cada año persiguiendo el rendimiento del último trimestre.

¿Me puedo pensionar antes de los 60?

Con la Ley 97 sí existe la pensión anticipada, pero solo si tu saldo alcanza para una renta vitalicia superior en más del 30% a la pensión garantizada que te correspondería, una vez pagado el seguro de sobrevivencia para tus beneficiarios (artículo 158 de la LSS). En la práctica exige un ahorro voluntario muy alto. Es la principal razón por la que algunas personas hacen aportaciones grandes desde los 40.

Si me quedo sin empleo formal unos años, ¿pierdo lo ahorrado?

No. El saldo sigue siendo tuyo y sigue invertido en tu AFORE, aunque no reciba aportaciones. Lo que se detiene es la acumulación de semanas y de cuotas. Puedes seguir haciendo aportaciones voluntarias en ese periodo. Si te dieron de baja del IMSS, también existe la continuación voluntaria o modalidad 40 para seguir sumando semanas, con un costo que conviene calcular antes.

¿Las aportaciones voluntarias pagan impuestos al retirarlas?

Depende de cómo las hiciste. Las de corto plazo no se dedujeron, así que lo que aportaste no vuelve a pagar impuesto al retirarlo. Las que dedujiste de tu declaración, si las sacas antes de los 65 o sin pensionarte, se suman a tus ingresos de ese año y pagan impuesto. Por eso conviene separar desde el principio lo que es para el retiro y lo que es un colchón para emergencias.

¿Cotizar más semanas aumenta mi pensión?

Indirectamente sí, porque cada semana cotizada trae aportaciones a tu cuenta. Además, en la tabla de la pensión garantizada el monto sube con las semanas: no es lo mismo llegar con 1,000 que con 1,250. Pero en la Ley 97 lo que determina tu pensión es el saldo, no las semanas por sí solas, a diferencia de la Ley 73, donde el número de semanas entra directamente en la fórmula.


Ninguna cifra de esta página sustituye una asesoría personalizada: las reglas de retiro se reforman con frecuencia y tu caso puede tener particularidades. Para seguir, en la guía de AFORE y pensiones tienes los trámites ordenados por tema, y si te interesa el lado fiscal, revisa las deducciones personales de la declaración anual.

Scroll al inicio